Cristian corrió hacia el baño como si el suelo se deshiciera bajo sus pies.
Luz estaba casi agachada, apoyada en la pared, con el rostro pálido… y un charco de agua a sus pies.
—¡Muñequitaaaaa! —su voz salió rota.
Luz levantó la mirada hacia él, sudorosa, temblando.
—La bebé… la bebé viene…
—¡¿QUÉEE?! ¡Si faltan dos semanas!
Una contracción la atravesó con violencia. Su cuerpo se dobló y estuvo a punto de caer, pero Cristian la sostuvo justo a tiempo.
—Vamos al hospital, ahora mismo —dijo deses