La habitación de la clínica estaba en silencio.
Un silencio distinto al de la casa el día anterior.
Más limpio. Más tranquilo. Con el sonido suave de los monitores y la respiración acompasada de un recién nacido.
Aurora dormía en la cuna transparente, envuelta en una mantita blanca, sus pequeños labios apenas entreabiertos.
Cristian estaba sentado al borde de la cama, acariciando la mano de Luz y besando sus labios con ternura.
—¿Cómo te sientes, muñequita?
Luz sonrió, todavía algo pálida pero