Agatha se quedó quieta unos segundos, el corazón hecho trizas. Luego miró las fotos en el suelo. Las recogió una por una, analizándolas.
El ángulo, la luz, los encuadres… todo estaba planeado.
—Pagarás por esto —susurró—.
Tomó su celular y marcó el número de Xander.
— ¿Aló? Aggy
— Necesito hablarte.
— Veámonos en el restaurant de siempre, sabrías que entrarías en razón.
Agatha cortó, tomó su abrigo y salió.
El restaurante no estaba lejos.
Xander estaba allí, esperándola, sentado en la terraza,