La noche cayó espesa sobre la casa.
El mar rugía a lo lejos, el bosque se mecía con el viento y dentro de la habitación de Lucy, el tiempo parecía suspendido.
Robert estaba sentado en la alfombra, riendo suavemente mientras hacía rodar un pequeño auto de juguete frente a Sebastián. El bebé balbuceaba feliz, ajeno a todo, golpeando el juguete con torpeza.
Lucy los observaba desde la cama.
Por fuera, calma, por dentro, un huracán, cada segundo era una cuenta regresiva, un golpe suave sonó en la p