Kogan no durmió esa noche. Estaba sentado en el borde de una azotea en la Zona Cero, mirando cómo el amanecer gris intentaba romper las nubes de Cold Harbor. Abajo, los Grim Fang montaban guardia, esperando una orden que él no sabía cómo dar.
La sangre negra del "Durmiente" se había secado sobre su piel, pero su efecto no había desaparecido. Al cerrar los ojos, la fiebre le trajo recuerdos. No eran pesadillas. Eran la crónica de su propia creación.
Kogan sabía de dónde venía. Rook se lo había c