El coche de Marcus Hale no estaba aparcado frente a la Torre de los Garras de Plata. Estaba en el muelle 4, bajo la estructura oxidada de una grúa de carga, oculto por la lluvia torrencial de Cold Harbor.
Era un sedán alemán blindado, negro, con los cristales tan tintados que parecían pintura sólida.
El Agente Miller golpeó la ventanilla trasera. El cristal bajó con un zumbido eléctrico suave.
—Sube —dijo Marcus desde la penumbra.
Miller abrió la puerta y se deslizó en el asiento de cuero color