Puerto Industrial del Bastión - Almacén 4. Dos días después.
El dinero no tiene olor, pero los hombres que lo traen sí.
El almacén olía a gasóleo, a salitre y a la colonia cara de los tres hombres sentados frente a Kogan. Eran de la 'Ndrangheta, la mafia calabresa. No eran mensajeros; eran Capos.
Kogan estaba sentado en una caja de munición, relajado, fumando. Detrás de él, dos Grim Fang en forma humana sostenían fusiles de asalto, mirando a los italianos como si fueran chuletas de cerdo.
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