El nivel -4 no estaba en los planos originales del edificio. Kogan había ordenado sellar los viejos túneles de fundición, pero Mirela los había reabierto, convirtiendo el hormigón sucio en una cámara aséptica de mármol blanco y acero quirúrgico.
No olía a hospital. Olía a frío. A ese aire seco y estático que se respira dentro de una cámara acorazada.
Mirela estaba sentada en el centro de la sala, sobre una silla de cuero negro. Estaba desnuda, salvo por una bata de seda que le caía por los homb