LIBRO 2: EL BASTIÓN DEL ECLIPSE
Seis meses después. Bastión del Eclipse.
La lluvia en Cold Harbor no limpiaba nada. Solo movía la mugre de un lado a otro.
Kogan se apoyó en la barandilla del balcón, sintiendo cómo el agua le empapaba la camisa. Hacía frío, un frío de esos que se te meten en los huesos, pero a él ya no le importaba. Desde que tenía esa sangre negra en las venas, su cuerpo siempre estaba ardiendo.
Abajo, la plaza estaba a reventar. Miles de lobos, la mayoría refugiados que habían