—¡El estudio! —la voz de Chloe se quebró de la emoción mientras sacudía a Seraphina por los hombros—. ¡Por fin hemos cerrado la ubicación! ¡La dueña acepta alquilárnoslo a bajo precio por tres años enteros!
Seraphina se quedó atónita. La sorpresa cayó sobre ella como un bálsamo, disipando gran parte de la melancolía que la había acompañado desde la noche del banquete. Ese local, con su ubicación perfecta y ventanales amplios, era el lugar con el que siempre había soñado. Había negociado durante