El golpeteo rítmico de la lluvia contra el cristal de la habitación del hospital creaba una melodía melancólica que encajaba perfectamente con el estado de ánimo de Seraphina.
El mundo exterior parecía estarse lavando, pero en su interior, el lodo de las traiciones y el peso del secreto que llevaba en su vientre la hacían sentir más pesada que nunca.
Daniel había estado allí toda la mañana, moviendo hilos, asegurándose de que los informes médicos fueran alterados y de que ningún rastro del emba