Seraphina bajó las escaleras de su nuevo estudio con el corazón martilleando contra sus costillas.
Al pie de la acera, el coche de Alaric ya estaba esperando, con el motor encendido roncando como una advertencia.
―Le dije que yo podía ir sola…―Seraphina, recibió una sola repuesta de su parte, Alaric parecía no importarle sus palabras, algo que era normal, jamás lo habia hecho, así que no habia razón para que sucediera en aquel momento.
―Sube, no hay tiempo…
Dentro del coche, el silencio era tan