53. MAGIA ESCONDIDA
JAIME
Nada salió como lo esperaba.
Tengo a Cielo entre mis brazos, sí, pero no de la manera en que yo hubiera querido. Su cuerpo tiembla, y aunque intenta erguirse con el brío que la caracteriza, siento cómo su pecho se contrae con violencia, tratando de sofocar un dolor que la sobrepasa. No es solo físico; algo dentro de ella se está quebrando, y me lacera no poder evitarlo.
Daniel gime en el suelo, moviéndose apenas, como una alimaña que se resiste a morir. Sus ojos se entreabren, confusos al