33. CATALINA Y MARCUS. CAMBIO DE ROLES DE PODER
No logro escuchar lo que Catalina le dice a su esposo, pero su mueca de asombro cuando él se toma el té de un solo sorbo es extraña. Vaya que tendrá ojeras mañana esa mujer. Sonrío, curiosa sobre cómo será su intimidad en realidad.
—Fue excesivamente invasivo lo que hiciste… y además con mis manos —se queja Elizabeth desde el fondo de mi cabeza.
Está asqueada, impresionada. Casi en shock. Y eso, para mí, es una victoria. Una experiencia tan intensa que se grabará en su memoria. Algo que, mal que