32. NOS DEBE ESTAR DANDO ALGO
Qué extraña sensación.
Doy vueltas en la cama, el cuerpo pesado, la piel erizada sin motivo aparente. Abrazo la almohada intentando volver a dormir. Marcus no está. Su lado está frío. Pero… ¿No se había ido ayer?
Un escalofrío me recorre cuando noto la textura sedosa de la sábana contra mi piel. Demasiado directa. Demasiado… íntima. Abro los ojos de golpe.
Estoy desnuda.
Me incorporo de un salto, el corazón golpeando como un tambor. Levanto la sábana: mi cuerpo entero, completamente expuesto baj