31. QUIERO UN BESO DE VERDAD
No tengo idea de lo que planea Cielo, pero no me atrevo a oponerme. No por cobardía, como solía actuar antes de ella, sino porque me hace sentir viva. Y así es como quiero sentirme antes de partir.
Morí una vez, y sé que ese otro lado —inevitable y silencioso— volverá a llamarme. Pero Cielo se quedará. Estoy segura de que fue su esencia mágica la que, poco a poco, regeneró el daño que ocasionó mi muerte. Por eso, merece organizar esta vida como mejor le parezca. A fin de cuentas, será ella quie