—Estoy al tanto de que mis hermanos planean «apartar» al hombre. Sin embargo, tu determinación me ha inspirado otra idea: una contienda formal. Si alguien desea reclamarte, deberá vencerme ante los ojos de Esvedra. Así nadie podrá cuestionar tu destino. Será tu oportunidad de decidir, y quizá, de marcharte si vences.
Adelia comprendió que aquella pelea podía ofrecerle una salida, aunque odiaba la idea de poner en riesgo a su amado y de ella ser un trofeo.
En un último intento de razonar con