Cuando las puertas se abrieron, un grupo de ninfas anunció con voz melodiosa:
—¡Su Majestad, el Rey Lucian, ¡recibirá ahora a Adelia del mundo de la superficie!
El interior estaba bañado en una luz suave y cálida. Grandes columnas de piedra en forma de troncos sostenían el techo abovedado, y fuentes de agua clara burbujeaban a los lados como si la propia tierra respirara magia.
Lucian, el rey de las ninfas, esperaba en lo alto de una plataforma circular. Su sola presencia imponía respeto.