Estaban a pocos días del cierre definitivo.
Los acuerdos estaban prácticamente listos, las cifras alineadas, los documentos en revisión final. Todo indicaba que ese proyecto terminaría siendo uno de los movimientos más sólidos del año para Blackwood Corporation.
Entonces llegó la llamada.
Diego respondió frente a ellos, primero con el ceño fruncido, luego con una expresión de urgencia mal disimulada. Valeria no necesitó escuchar la conversación completa para entenderlo: algo serio había ocu