El cierre del proyecto en la primera ciudad fue limpio y eficiente. Reuniones puntuales, acuerdos claros, firmas rápidas. Nada que complicara más de lo necesario. Al día siguiente, el equipo abordó un nuevo vuelo hacia la segunda ciudad del itinerario.
El ambiente era distinto.
Menos urbano. Más abierto. El hotel quedaba cerca del mar, rodeado de vegetación y caminos de arena clara. Otra vez, habitaciones separadas, agendas organizadas, responsabilidades definidas. Cada uno se instaló sin mayor