Diego no era ingenuo.
Podía no conocer todos los detalles del pasado entre Valeria y Adrian, pero había algo que se le hacía imposible ignorar: la forma en que se miraban cuando creían que nadie los observaba… y la rapidez con la que desviaban la mirada cuando se descubrían.
No era deseo evidente. No era cercanía física.
Era algo más profundo. Más antiguo. Más peligroso.
Durante una reunión de seguimiento, Diego se detuvo a observarlos con atención. Adrian hablaba de cifras y plazos con su tono