El silencio del apartamento se había vuelto un enemigo.
Valeria caminaba descalza de un lado a otro, como si el espacio fuera demasiado pequeño para todo lo que sentía. Aquel lugar elegante, con muebles que no había elegido y vistas que no le pertenecían, nunca había sido un hogar. Era un préstamo. Una extensión del contrato. Una jaula disfrazada de privilegio.
Adrian no estaba allí.
Nunca lo estaba cuando más lo necesitaba.
De día, él era su jefe. De noche… una presencia intermitente. Un hombr