Diego no desapareció.
Eso fue lo primero que Adrian comprendió al día siguiente, cuando recibió el informe matutino con una precisión quirúrgica que no pedía, pero que siempre llegaba.
Diego Ramírez.
Socio estratégico.
Contacto recurrente con Valeria.
Interés personal confirmado.
Adrian cerró el archivo sin leer el resto.
Había cruzado una línea la noche anterior. Lo sabía. No por haber ido a buscarla —eso lo había hecho antes— sino por haberlo hecho en público, frente a alguien que no le temía