La isla parecía un paraíso desde lejos: aguas cristalinas, brisas cálidas y un horizonte que prometía tranquilidad. Pero para Valeria, ese lugar era un recordatorio constante de todo lo que no podía tener y de todo lo que le pertenecía solo a Adrian. Durante los días que habían pasado allí, habían tenido momentos de intimidad apasionada, descansando entre el sol y la brisa marina, entregándose a su deseo contenido y a la química innegable que los unía.
Sin embargo, cada instante de cercanía con