El salón del exclusivo hotel estaba iluminado por luces doradas y centelleantes, reflejando cada movimiento de los invitados y llenando el aire con un murmullo constante de conversaciones cuidadosamente elegantes. Valeria caminaba entre ellos con el corazón apretado. Cada sonrisa, cada brindis, le recordaba que ese evento no era solo una presentación social: algo grande estaba por suceder, algo que podía cambiarlo todo entre ella y Adrian.
Adrian, impecable como siempre, la mantenía cerca, obse