La distancia fue inmediata.
No hubo mensajes.
No hubo llamadas.
No hubo miradas sostenidas en los pasillos.
Adrian Blackwood volvió a ser el CEO intocable al día siguiente.
Y esa frialdad dolía más que cualquier rechazo directo.
Valeria lo notó desde el momento en que entró a Blackwood Corporation. Nadie la miraba a los ojos. Nadie la ignoraba del todo tampoco. Era una presencia incómoda, como un secreto que nadie quería mencionar pero que todos conocían.
—El señor Blackwood no estará disponibl