El lugar era el mismo.
El auditorio antiguo, remodelado solo lo suficiente para ocultar la historia, pero no para borrarla. Las luces eran más modernas, las cámaras más sofisticadas, pero el aire… el aire seguía cargado de secretos.
Valeria lo sintió apenas entró.
Había demasiada expectativa.
Demasiado silencio contenido.
Demasiadas miradas esperando que ella fallara.
Adrian caminaba a su lado.
No la tocaba.
No la miraba.
Pero estaba ahí, sólido como una sombra imposible de sacudir.
—Recuerda —