Todavía Astrea tenía los sentimientos encontrados, una mezcla de rabia con emoción. No entendía el porqué todo le parecía diferente.
«No te emociones por nada», se dijo sacudiendo la cabeza.
Mientras se dirigía al armario a buscar algo de ropa, su teléfono celular emitió un sonido de notificación de mensaje.
Kael: Te espero en el jardín en diez minutos.
Astrea emitió un gruñido propio de furia femenina, ni siquiera le respondería.
—¡¿Quién se cree que es?! —exclamó mientras abría la puerta