Los siguió hasta el jardín, y se dio cuenta de que había más de cincuenta nuevos híbridos que, sumados a los rebeldes, estaba segura de que sobrepasaban los doscientos guerreros. Comenzó a disparar, pero eso no duraría mucho tiempo y todavía tenía que ir por Bernard.
—Te dije que nunca te escaparías de mí —le dijo una voz en su espalda.
Era Wayne, estaba en su forma humana, aporreado.
—No te equivoques —Astrea le advirtió.
Ella no sabía qué hacer, Wayne estaba muy cerca. Pero Bernard estaba