Inmediatamente que aquella abominación les informó hacia donde estaba dirigido aquel ataque, Kael programó el viaje de vuelta a Silverpine. Estaba algo inquieto, aunque el vuelo no duró mucho. Se alegró cuando aterrizaron, porque ya la sensación de que aquel era un tiempo muerto, lo ponía ansioso.
—¿En dónde están mis medicamentos? —Astrea preguntó de golpe, haciendo que el silencio reinara por unos segundos.
Otto y Kael cruzaron las miradas a través del retrovisor.
—Aquí —Otto respondió abri