Aunque había tenido una mañana ajetreada, Kael no se había olvidado que ese día era el cumpleaños de Astrea. ¿Y cómo? Si su lobo tampoco se lo permitía. Pero había improvisado, quería tener un rato especial con ella. En donde el mundo se detuviera y solo existiera ellos dos.
En ese momento recordó lo asombrada que estaba en el momento que le comentó que darían un paseo, durante unos segundos la miró con cara de desaprobación.
—Esto es una imprudencia de tu parte, Kael —ella le había dicho, mi