Astrea frunció el ceño, ya que pensó que no había escuchado bien.
—¿Señorita? Venga con nosotros.
—¿Y por qué haría tal cosa? —quiso saber.
—El señor George Arlington ha declarado que usted anoche intentó asesinarlo —el hombre la miró de nuevo de pies a cabeza, como si por su apariencia no pudiera hacer tal cosa.
Para ella fue muy difícil evitar burlarse, lo que dejó a los recién llegados confundidos.
—¿Así que George es más cerdo de lo que pensaba? —susurró— No iré con ustedes…
—No nos ob