Aquello definitivamente era un tira y afloja entre ellos, Astrea le había pasado a un lado y fue de nuevo a su habitación. Kael no podía negar que era un reto indirecto, una lucha del autocontrol. Aunque todavía podía sentir la presión de sus delicadas manos sobre su cuello. Para nada era la chica dulce que recordaba, a la que por sus inseguridades y por temor al que dirán la lastimo. Al punto de hacerla marchar de la manada.
«¿En qué momento se volvió tan fuerte?»
Su lobo cuestionó en su ment