Damian
El desierto tiene una forma particular de desnudar el alma. Quizás sea el calor implacable que derrite las máscaras o la inmensidad del paisaje que hace insignificantes nuestras mentiras. Lo cierto es que llevaba tres días observándola dormir, vigilando cada uno de sus movimientos, memorizando el ritmo de su respiración. Elena Vidal se había convertido en mi obsesión profesional, o al menos eso me repetía cada mañana frente al espejo mientras me afeitaba con mano temblorosa.
La misión er