Vladimir llega al palacio del faraón.
Marina, entendía la pregunta de su padre, él siempre había sido muy estricto en cuanto a las amistades que tenía.
— Conócelo primero, papá, ya después me dirás lo que opinas, es un buen chico, ya verás.
Marina le sonrió a su imponente padre, ella estaba acostumbrada a sentir esa aura poderosa que emanaba. Se sentía segura de que el faraón la protegía y la cuidaba como si se tratase de su mayor tesoro.
— ¿Qué pasa aquí? El ambiente está bastante tenso.
El apuesto Marcos, segundo hij