Vladimir llega al palacio del faraón.
Marina, entendía la pregunta de su padre, él siempre había sido muy estricto en cuanto a las amistades que tenía.
— Conócelo primero, papá, ya después me dirás lo que opinas, es un buen chico, ya verás.
Marina le sonrió a su imponente padre, ella estaba acostumbrada a sentir esa aura poderosa que emanaba. Se sentía segura de que el faraón la protegía y la cuidaba como si se tratase de su mayor tesoro.
— ¿Qué pasa aquí? El ambiente está bastante tenso.
El apuesto Marcos, segundo hijo de Marcelo, y Oriana, se sentaba a la mesa. Para ese momento el apuesto jóven, ya llevaba las empresas de la compañía familiar Cómo su CEO.
El faraón estaba muy orgulloso de su hijo, sin duda era un joven empresario muy capaz. En sus estudios siempre el primero en su clase, y con las mejores notas. Se había saltado años debido a su gran inteligencia, y a sus diesiciete años ya había terminado una carrera en negocios internacionales.
— No pasa nada hermano, solo es papá que se preocupa de