Venga a mi cachorro y a mi humana.
El rey de los vampiros había dado la lección de su vida a esa arrogante loba que intentaba asesinar a su alma gemela. Qué gran error había cometido ella, ese vampiro no tenía piedad con nadie.
En la habitación de Elizabeth ella era acostada en la cama por el Alfa la puso boca abajo, dejó salir una de sus garras y le rompió la ropa, necesitaba ver cuan grave era su herida.
— ¡Me duele mucho, llévame al hospital, me voy a desangrar...! — Sollozaba la jóven doctora embarazada, su espalda ardía