Un seductor nato. (Ve por ella)
Después de la comida, el apuesto Ramsés y Marino, salieron a caminar por los jardines. Ambos disfrutaban de la hermosa vista que terminaba en un frondoso bosque.
Lo que no sabía era que el príncipe de los vampiros los observaba de cerca.
— ¿Hasta cuándo, Vladimir?
— ¿Qué?
El imponente rey de los vampiros se acercaba a hablarle a su hijo. En sus manos con uñas alargadas pintadas de negro, sostenía una copa de oro con sangre.
— ¿Hasta cuándo vas a terminar con esto? Todavía no has e