No escaparás de mi, ni siquiera en tus sueños.
El también sanguinario Alfa, dió un salto en su lugar, había sido atrapado. Ya era costumbre de él molestar a su hermano mayor aún sabiéndolo tan malhumorado.
Los elegantes coches de lujo en color negro ya esperaban a sus dueños. Ellos irían en diferentes autos.
— Elizabeth, ya es hora, ven aquí, está muy frío para ti aquí afuera. — El Alfa llamaba a la bella mujer, veía que el viento ondeaba sus largos cabellos mientras ella acariciaba una rosa roja del jardín. Una imagen hermosa que me