El rey de los vampiros y su ardiente pasión.
Resultó que para que el rey Gambino aceptara que el hada Sol, durmiera al pequeño Vladimir, su luna le prometió que se dejaría hacer el amor por él, desnuda y dejando salir sus alas.
Elizabeth había notado que su compañero destinado había quedado impresionado con sus alas, definitivamente a él le encantaron, quería tocarlas en todo momento, solo que ella se las escondía o de lo contrario lo iba a tener pegado a ella todo el tiempo.
(...)
Mientras tanto en la habitación de Vladish y Eliz