Casi al amanecer de esa noche llena de pasiones desenfrenadas y ardiente sexo. La bella luna Yara despertaba de su inconsciencia.
Ella abría los ojos lentamente, al principio no recordaba que había sucedido, Pero como flashes le fueron llegando las imágenes.
Cuando tuvo mejor visión y todo más claro, recorrió la habitación de hospital con la mirada, fué entonces que se encontró con Su Alfa que dormía en un sofá cercano a su camilla. La loba también pudo ver a su cachorro que dormía en una