Dos atractivos reyes.
Elizabeth debía reconocer que el vampiro exhudaba elegancia, siempre bien vestido e impecable, nunca había una sola arruga en su atuendo, combinaba colores espectacularmente.
Después estaba Damiano, un Alfa que desprendía poder, imponencia, cuando vestía de traje se veía increíblemente apuesto, sofisticado, inalcanzable, y en los atuendos que utilizaba cuando llegaron a la manada, lo hacían lucir tan varonil y atractivo, era el sueño de cualquier mujer, o loba, o de cualquier raza, sus ojos