Las compras para el bebé.
En un claro que estaba cubierto de nieve, Vladish había llevado a Elizabeth hasta ese lugar, ella vestía botas afelpadas y vestido con bordes afelpados del mismo tono negro.
— Hasta donde más vamos a caminar, Vladish, ya estoy cansada. — Se quejaba la doctora.
— Es aquí, vamos a comenzar, quiero que despliegues tus alas, también quiero que seas capaz de retraerlas a tu órden, si alguna vez volvemos al mundo de los humanos, no podrás dejarte ver por ellos, esos salvajes son capaces de atra