El aire estaba cargado de poder y expectación. Lo sentía vibrar en cada fibra de mi cuerpo, como si el bosque mismo contuviera la respiración esperando lo inevitable. El despertar de un nuevo lobo siempre era importante, pero el de Amelia tenía un peso distinto. Ella no solo era la hija de una familia respetada… también era la prometida de Dorian. Mi beta. Mi hermano. Mi mejor amigo desde que tengo memoria.
Me repetí eso una y otra vez mientras caminaba entre los ancianos encargados del ritual,