La luz dorada del atardecer se filtraba por los altos ventanales del Palacio Dorado, envolviendo a Kai y Valeriah en un halo irreal. La emoción del reencuentro con Lairael se asentaba, dejando tras de sí un silencio denso, cargado de verdades no dichas y acuerdos tácitos. La presencia de Elena y su guardia era un recordatorio de que, a pesar del momento íntimo, la situación era un delicado equilibrio de poder y estrategia.
Kai, con Lairael dormido en sus brazos, no pudo evitar la abrumadora con