La noticia corrió como la pólvora a través de los vientos mágicos y los mensajeros alfa, llegando a cada rincón del mundo licántropo. En un acto sin precedentes y cargado de simbolismo, Kai, el Alfa Oscuro, había convocado a los líderes de los clanes y a los representantes de los reinos.
En el gran salón principal del Palacio Dorado, bajo la mirada vigilante de las estatuas ancestrales, Kai sostuvo en brazos a Lairael. Con voz de trueno que resonó en la mente de todos los presentes y fue transm