El camino hacia el castillo de Luz de Luna se extendía entre bosques y ríos cristalinos. Valeriah caminaba al frente, su espada de sombras en la cincha y su mente absorta en los planes para tomar el control de su manada. A su lado, Marcus avanzaba en silencio, sus ojos fijos en el suelo, luchando contra los pensamientos que lo atormentaban.
Cuando llegaron a la encrucijada que llevaba a Luz de Luna por un camino y a las tierras del norte por otro, Marcus se detuvo.
—Valeriah —dijo su voz