Luna
El amanecer se filtraba entre las cortinas de la habitación que me habían asignado. Tres días habían pasado desde mi llegada al territorio de Zane, y cada mañana despertaba con la misma sensación de desconcierto. ¿Cómo había terminado aquí? ¿Prisionera o invitada? La línea entre ambas condiciones se difuminaba con cada hora que pasaba.
Me incorporé en la cama, observando la habitación que, aunque espaciosa y cómoda, seguía sintiéndose como una jaula dorada. Las paredes de madera oscura, lo