52; PECADO DE SOLEDAD

NATALIA

—Alberto, aquí lo único que hay es piedra fundida, no queda rastro alguno de la construcción, lo lamento.

—No me puedo marchar, sé que ella está viva y la voy a encontrar, no me importa si tengo que excavar este páramo hasta dejarlo a nivel del mar.

—De todas maneras, yo estaré junto contigo para lo que sea, cuenta conmigo para lo que sea.

—Natalia, te lo agradezco mucho, la verdad, esta situación es muy difícil, yo amaba mucho a Mariana.

—eres muy fuerte, vas a superar esta situación,
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