MARIANA
Ella corrió durante toda la noche, atravesó el desierto y contempló como la arena se volvió marrón dando lugar al verde, y en su nariz bailaron diferentes aromas que le provocaban rugidos en la panza.
”Es pollo asado, huele como el del asadero donde mi padre compraba uno de esos con papá a la francesa, plátano y arepa, cuando le pagaban el sueldo; ese era un aroma a felicidad“. Con este pensamiento siguió ese rastro. Aunque le parecía que se alejaba, redoblo la marcha motivada por la sa