SHEILA
En un callejón de casas antiguas, un paisaje colonial descuidado que alguna vez fue un barrio de la elite colombiana que luego, debido a la proliferación de habitantes de calle, decidieron vender a los jíbaros o abandonar los predios. Y que, al cabo de un tiempo por asuntos de salubridad, al gobierno le tocó intervenir en ese barrio desalojando a empujones y gases lacrimógenos. En ese paraje se encontraba Safor, el único heredero de un imperio criminal y el alfa de su manada, quien golpe